El Coaching: Herramienta para el cambio de hábitos

El Coaching: Herramienta para el cambio de hábitos

El Coaching: Herramienta para el cambio de hábitos

Hay dos peces jóvenes nadando y llegan a cruzarse con un pez mayor que viene nadando en dirección contraria, al cruzarse, el pez mayor les dice: “¡Hola chicos! ¿Cómo está el agua?” Los dos peces jóvenes siguen su camino y eventualmente uno le pregunta al otro: “¿qué demonios es el agua?” – David Foster Wallace

El coaching es un proceso para ayudar a los clientes a darse cuenta de la forma en que están viviendo sus vidas, su forma de tomar decisiones y de hacer las cosas que son importantes para ellos, para que, una vez que lo reconozcan, puedan cambiar lo que no les esté siendo útil y desarrollar una nueva forma de entender y vivir.

El cliente viene al coach con una preocupación, cierta inconformidad o desbalance en su vida, algo que le frustra y que no encaja, que impide avanzar en algún área en la que quisieran obtener resultados distintos a los que actualmente tienen. El origen de este asunto puede ser una creencia limitante o una serie de acciones que son contrarias a los valores del cliente. Sea lo que sea, es algo presente en la vida del cliente, e igual de importante es el hecho que ya se ha formado como un hábito de pensamiento o comportamiento para él o ella.

Los hábitos son una forma de hacer o pensar adquirida por la repetición de un patrón de comportamiento o pensamiento y están formados en un área del cerebro llamada ganglios basales, que se encuentra en lo más profundo del cerebro, cerca del tallo cerebral. Al encontrarse en esta región del cerebro implica que una persona puede perder su memoria, su habilidad sensorial o motriz, sin perder sus hábitos, siendo el ejemplo más claro de esto el caso de Eugene Pauly, un paciente que sufrió una encefalitis viral y perdió gran parte de su memoria a largo plazo, pero que era capaz de hacer las actividades que antes de la enfermedad hacía e incluso sentir las mismas emociones en relación a algunos eventos, sin saber el por qué.

De igual forma, los hábitos son producto de la neuroplasticidad, que acorde con el Dr. Jeffrey Schwartz “es la capacidad de las neuronas de forjar nuevas conexiones, hacer nuevos caminos a través de la corteza cerebral e incluso asumir nuevos roles”, es decir, la capacidad que tiene el cerebro de reconectarse a sí mismo.

¿Cómo cambiar algo de lo que no somos conscientes? Cuando conocemos nuestros hábitos y sabemos cómo funcionan, entonces podemos cambiarlos si no están siendo útiles en el presente. Todo hábito nace a raíz de una creencia, y las creencias son útiles en el momento en que se forman, sin embargo, a medida que el tiempo pasa, las circunstancias cambian y es probable que la creencia que formó el hábito ya esté desfasada. En su libro “El Poder de los Hábitos”, el periodista investigativo Charles Duhigg explica que de acuerdo a una serie de estudios, los hábitos tienen una estructura específica llamada “el bucle del hábito”, un proceso circular con tres componentes principales: una señal (un estímulo visual, auditivo o cinestésico), una rutina (una acción específica que puede ser física o mental) y una recompensa (una satisfacción que viene luego de la rutina).

En el contexto del proceso de coaching, a medida que un coach trabaja con el coachee, la metodología ayuda a éste último a ser consciente de sus hábitos a través de una serie de ejercicios y preguntas poderosas. El bucle del hábito está presente en todo tipo de hábitos, así que es útil para el cliente poderlo ver a medida que identifica ese hábito que no le es útil en el momento. Al descubrir el hábito, se descubre la creencia limitante que lo formó y así tanto coach como coachee tienen la oportunidad de trabajar para cambiarla.

Una vez el hábito sea identificado, (lo que incluye realizer el bucle de una forma que impacte al cliente de acuerdo a su sistema de representación), el siguiente paso es ayudar a cambiarlo. De acuerdo con estudios de la neurociencia, la “regla de oro” para cambiar los hábitos es mantener la misma señal y recompensa, cambiando la rutina. En este punto, una presuposición del coaching aplica: si quieres comprender, actúa. Todos los enfoques de estilos de coaching existentes coinciden en la necesidad de actuar para cambiar el comportamiento y la forma de pensar. Esta premisa va de la mano con los estudios y experimentos del Dr. Jeffrey Schwartz para tratar el desorden obsesivo compulsivo (en Adelante DOC) en sus pacientes a través de un tratamiento de cuatro pasos basado en terapia cognitiva y de comportamiento.

En el tratamiento del Dr. Schwartz, el primer y segundo paso son reetiquetar y reatribuir, que vinculado al cambio de hábitos significa que el cliente se dé cuenta que el hábito que identificó como limitante no es permanente o eterno, sino que él o ella tiene el control para cambiarlo, si así lo desea. A medida que el cliente cambia sus creencias acerca de cómo piensa o actúa, y luego realiza su estructura del hábito, estos dos pasos son completados. En el núcleo mismo del tratamiento se encuentra el tercer paso, que implica el reenfoque de la energía mental y física en realizar una actividad en particular y enfocarla en una nueva acción (o rutina), esto implica crear una nueva conexión de neuronas entre los ganglios basales y la corteza prefrontal. Esto refuerza la premisa del coaching sobre la ineficacia de entender o comprender a nivel intelectual para cambiar, siendo necesario llevar a la práctica lo que comprendemos cognitivamente. Finalmente, El cuarto paso, que engrana en la metodología del coaching es reevaluar. Invitar al cliente a ser consciente de la ineficacia del viejo hábito en el momento presente de su vida y considerarlo inútil, cambiándolo por uno nuevo que se vincula con sus valores presentes.

Finalmente, si la neuroplasticidad puede ser autoinducida, entonces en el proceso de coaching es vital que el coach y el coachee acuerden tareas que le permitan a éste ultimo generar conductas y comportamientos que refuercen su nuevo hábito, ese nuevo circuito en el cerebro más útil y más congruente con las metas y valores del cliente.

Cambiar la forma de responder a una señal que activa una rutina y genera una recompensa ha funcionado en distintos tratamientos, tales como el del desorden obsesivo compulsive, síndrome de Tourette, pacientes con derrames cerebrales, dolor crónico o depresión, lo que demuestra que cambiar la forma de pensar y actuar cambia nuestro cerebro, lo que constituye la base de la neuroplasticidad, siendo esta posible a cualquier edad del ser humano.

Una persona puede cambiar sus hábitos si lo decide, y la clave para hacerlo es identificar ese hábito, buscar opciones alternativas para actuar diferente y luego tomar acción para cambiar. Siendo el coaching una excelente metodología para generar opciones y tomar nuevas acciones, también lo es para transformar hábitos.

 

Eugenio Pérez Toledano @coacheugenius

Abogado especializado en asesoría laboral, Coach certificado por la International Coaching Community, miembro de la International Coach Federation y Presidente del Tribunal Disciplinario de la Sociedad Venezolana de Coaching. Facilitador y Speaker especializado en productividad y rendimiento.