El buscador de bendiciones

El buscador de bendiciones

El buscador de bendiciones

Dijo el escritor y pensador norteamericano Henry David Thoreau que “el que busca defectos los encontrará hasta en el paraíso”, y lo hizo para referirse a esa tendencia (y habilidad no tan beneficiosa) que tienen algunas personas de constantemente ver el lado negativo de las situaciones, incluso en las más ventajosas. Pues bien, propongo que lo contrario también funciona: el que busca bendiciones las encontrará hasta en el infierno (figurativamente hablando), porque de igual forma existen personas capaces de encontrar los beneficios en cualquier situación, incluso en las más adversas.

No soy alguien a quien naturalmente se le daba la última actividad, confieso que me tomó mucho tiempo y trabajo en primer lugar poder darme cuenta que era de los que tendía a encontrar los defectos hasta en el paraíso, y luego más tiempo y trabajo me tomó cambiar la inclinación de la balanza hacia el otro lado. La Dra. Barbara Fredrickson compara este trabajo de cambiar la manera de pensar con cambiar el cauce de un río que lleva años corriendo por el mismo canal. Solo es posible cavando y haciendo una zanja paralela para que el agua comience a correr por otro lado. Es difícil, sí, pero no imposible y, al final, muy beneficioso.

En medio de la situación que estamos viviendo de la pandemia del COVID-19 que ya se encuentra en 173 países, lleva más de 460 mil contagiados (y contando), cuarentenas decretadas a diestra y siniestra en ciudades de todo el mundo, fronteras cerradas, vuelos cancelados, familias separadas, ¿será posible encontrar algo positivo? Creo que sí, quiero que creer que sí.

Para el momento en el que escribo este artículo en mí país (Venezuela) se han encontrado 106 casos según información provista los medios oficiales, particularmente en el estado donde vivo, según esa misma información, solo hay dos casos. Mi esposa y yo, como la mayoría de los ciudadanos (cosa que escribo con gran alegría) hemos acatado la orden de cuarentena y ya llevamos 10 días prácticamente aislados, saliendo estrictamente para lo necesario una vez cada dos o tres días, y esto está empezando para nosotros, a diferencia de la realidad en otros continentes.

¿Es posible que solo por el hecho de que mi situación hasta el momento no involucra un contagio propio, o a un ser querido enfermo, o peor, muerto, la razón por la que escribo que sí es posible encontrar un lado positivo? No es así. Permítanme explicar por qué.

Hace poco más de un año tuvimos una situación en Venezuela que involucró 5 días seguidos sin electricidad, en los que no tuvimos dónde guardar alimentos refrigerados, no teníamos cómo movilizarnos por escasez de gasolina, no teníamos agua fría para tomar, ni una ducha para bañarnos. Vimos saqueos, gente desesperada protestando en las calles, y el miedo se apoderó de gran parte de los venezolanos por varios días. Aún así, recuerdo que en medio de esos momentos encontraba bendiciones. Hoy en día por ejemplo reviso las notas del diario de gratitud que escribí durante ese tiempo y leo ventajas como: “reunirme en las noches con mi familia a compartir”, “¡por fin tomé agua fría!” (al cuarto día), y cosas por el estilo.

Lo que impide que podamos ver bendiciones en circunstancias adversas me atrevo a decir que está muy asociado a una mentalidad sintomática e inmediata. Es decir, cuando solo soy capaz de ver lo que está frente a mí y lo que está sucediendo en ese preciso momento, ignoro por completo lo demás y tengo lo que en la psicología se conoce como el fenómeno de la “visión de túnel”. No puedo ver hacia arriba, ni hacia abajo, ni a los lados, solo veo lo que está frente a mí. Esta situación que captura mi plena atención es peligrosa o amenazante, y empiezo a experimentar una sobresaturación de emociones dolorosas que a su vez solo me permitirán actuar de acuerdo a 3 opciones posibles: protegerme, correr o huir. ¿No suena muy divertido, cierto?

Pero, ¿qué pasa si soy capaz de quitar mi atención, aunque sea brevemente, de la pandemia mundial, y de cuántas muertes van, y las crisis económicas y sociales que está generando? ¿Habrá algo más que ver? Cuando entendemos el mundo como un sistema logramos desarrollar una perspectiva diferente, vemos más allá de lo inmediato.

Quiero contarles un poco de mi experiencia hasta ahora. Como mencioné antes, tengo 10 días en cuarentena, específicamente desde el domingo 15 de marzo, y estas son las bendiciones que he encontrado, desde lo individual hasta lo colectivo.

  1. Estos 10 días han sido una bendición para mi esposa y para mí. Normalmente compartimos un promedio de 5 a 6 horas del día (despiertos), pero estos días hemos conversado cosas pendientes, hemos disfrutado de nuestra compañía, cocinado juntos, visto películas, hasta estamos leyendo juntos el mismo libro. Todo esto ha hecho que estemos más compenetrados y en sintonía que nunca. En circunstancias normales muy difícilmente esto sería posible.
  2. He avanzado en el acondicionamiento de mi estudio. Desde hace un par de años tengo la intención de convertir uno de los cuartos de mi casa en mi lugar de trabajo y por falta de tiempo no lo había hecho. Así que ahora he aprovechado para organizar, botar, limpiar el espacio y se ve mejor que nunca.
  3. He tenido la oportunidad de hacer nuevos amigos y la he aprovechado. Hace un par de días de hecho hicimos una videollamada un grupo de estudiantes de la Certificación de Estudios de la Felicidad, nos conectamos personas de Turquía, Inglaterra, Estados Unidos, Argentina, Canadá, Colombia, México y Venezuela, y fue tan significativo conocerles y escuchar su perspectiva de lo que sucede desde donde están que me siento un ciudadano del mundo.
  4. He encontrado nuevas formas de expresarle amor a mis seres queridos. A falta de abrazos y visitas, llamo a mis padres cada mañana, les pregunto cómo están, cómo se sienten y qué tal fue su día anterior. Paso mucho más tiempo concentrado en escuchar su voz de lo que normalmente lo hago. Hasta tuve la oportunidad de llamar a mi abuela de 83 años a quien procuro visitar los fines de semana, y decirle que lamentaba mucho no poder ir a abrazarla, a lo que me respondió: “déjate de tonterías, yo sé que tú me quieres abrazar y tú sabes que yo te quiero abrazar, no hace falta nada más.” ¿Más sabiduría que en esas palabras? Difícil.
  5. Percibo cómo el ciudadano venezolano ha aprendido a cuidarse, a ser cauteloso y a tomar medidas, y eso habla de un pasado duro donde nos tocó aprender por las malas, pero que finalmente en medio de esta situación es una bendición y un aprendizaje que, Dios mediante, salvará muchas vidas.
  6. Finalmente, a nivel mundial la disminución de la contaminación ha llegado a niveles que no se veían desde hace mucho tiempo. Diferentes imágenes satelitales han demostrado cómo en las ciudades donde normalmente se emitía más CO2 éste se ha reducido considerablemente, desde China, pasando por Francia, España, Italia y más recientemente Estados Unidos. Las fábricas se han parado, los carros están apagados y los taladores de árboles en sus casas. Paradójicamente, el ser humano tuvo que enfermarse para que la naturaleza se recuperara. Y, ¿quién sabe si gracias a estos meses de cuarentena mundial tendremos un ecosistema saludable que le permita vivir al ser humano en mejores condiciones por más tiempo? Solo se sabrá cuando todo esto pase.

Leía un artículo de un misionero jesuita en Madrid que se contagió de COVID-19 y ahora se recupera en su hogar en aislamiento, y escribía: “¡qué bueno que este virus nos ha demostrado que somos vulnerables y débiles!” Y sí, qué bueno que al ser humano algo nos recordó que no dependemos de nosotros mismos, que todos somos iguales sin importar dónde vivimos y qué status económico tenemos, si vamos a pie o en carro, o si usamos ropa de marca o no, que somos efímeros y que por lo tanto estamos llamados a vivir una vida con propósito, conectados con nuestro Creador.

¿Hay mucho sufrimiento?, sí. Una pregunta menos obvia es: ¿hay bendiciones en medio del sufrimiento? También, solo que probablemente para verlas hay que desviar la mirada de lo evidente a lo que aparentemente está oculto. Si yo fui capaz de encontrarlas, tú también. Al hacerlo te convertirás en una isla de sanidad mental para ti y para otros en medio del mar de las tragedias.

Algunas preguntas importantes que hacer en estos momentos son: ¿Qué ha cambiado para bien en tu vida en medio de esta situación? ¿Qué experiencia significativa has podido tener? ¿Cómo puedes demostrarle tu amor a los que más te importan en este episodio? ¿Qué momento íntimo contigo mismo, de reflexión has vivido? ¿Qué uso le estás dando a las horas del día? ¿Qué es más importante para ti en este momento, y cómo te estás haciendo cargo de ello? ¿Cómo este momento puede ser una oportunidad para hacer algo para lo que antes “no tenías tiempo?”.

Deseo que todos estén bien, saludables, resguardados y con el mejor ánimo durante esta temporada incierta.

Eugenio Pérez Toledano @coacheugenius

Coach certificado por la International Coaching Community, especializado en psicología positiva y neurociencia aplicada al coaching. Facilitador y Speaker en temas relacionados al bienestar. Actualmente realizando la Certificación en Estudios de la Felicidad en la Academia de Estudios de la Felicidad del profesor, psicólogo y filósofo especializado en psicología positiva Dr. Tal Ben Shahar.